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miércoles, 23 de enero de 2008

Te extraño


(Nota: Publicado en mi antiguo blog)



Cierto es que tu mirada me roba los suspiros, ¿por qué he de negarlo?

La primera vez que te vi, sonreí al sentir que los cielos se abrían de par en par para mí.

Hasta ese día no había experimentado ese tan nombrado amor a primera vista.

Tu olor me hace recordar la brisa del otoño norteño, justo cuando la naturaleza luce tan hermoso vestido previo a su boda
invernal.

Esa sonrisa de amanecer reluciente... ¿es que acaso se inspiró Dios en el cielo mismo, al crearte?

Existe una razón más para bendecir a Dios y es el privilegio de que mis manos puedan no sólo recorrerte sino también llenarte de caricias nuevas.

Entonces llega el momento, esa nocturna y breve despedida, pareciendo eterna. Ya cuando el Sol deja paso a la Luna comienzo a extrañarte más, pero incluso esa sensación es bella ya que es entonces cuando espero el momento de volverte a ver...

¿Cómo te añoro de esta manera? Mi vientre aun no es tu cuna ni mis senos tu fuente.

Explícame, si acaso sabes, ¿cómo puedo extrañarte sin haber sido presentados? ¿cómo se ama tanto a quien ni siquiera se conoce?

Es que puedo verte en el rostro inocente de tantos niños. Es que tengo la certeza de la suavidad de tu piel, de la dulzura que vive en tu mirada.

Es que sé que te amo aun cuando tu cabello, rizo o lacio, no lo he tocado. Es simplemente que siento desfallecer de sólo imaginarte corriendo hacia mi pronunciando

Mamá..

¿Cuántos meses faltan? ¿Cuántos otoños tendré que ver llegar? ¿A caso me miras desde el cielo?

Has provocado este sentir que tenía adormecido y no hago otra cosa sino pensarte.



Esto fue escrito en mi libreta hace unas cuantas
noches... poco antes de quedarme dormida.

(NO estoy embarazada)

domingo, 25 de noviembre de 2007

Tu puerta


Hola! ¿Hay alguien en casa? ¡Buenas tardes!


Toco a tu puerta y con paciencia espero una respuesta de quienes moran en ese hogar. Sin lugar a duda hay gente en la casa, están los coches, luces encendidas y hasta da un olor a pastel recién horneado. ¿Será que tal vez no me han escuchado?

Toco a tu puerta, sé que estás. Sólo quiero que me escuches una vez más.

No abrirás, ha sido evidente. Ha comenzado a llover y vuelvo por el camino. Pasa un coche y cambia la tonalidad de mi ropa al salpicarme. Sigo pensando en ti, en tu actitud, en si ya no volverás a invitar a pasar. La lluvia continúa corriendo por mis vestiduras y se mezclan con las lágrimas que han comenzado a nacer, cada una de ellas me surca la piel.

No respondes, entonces ¿qué debo entender?. No quieres hablarme, ni verme ni escucharme. Entonces ¿por que tu llamada? o ¿será acaso que fue parte de mi sueño el haber escuchado esta madrugada tu voz?

No comprendo, no te juzgo, no quiero pensar. Ni conclusiones, ni críticas .... sólo resta el murmullo de las gotas al caer en el camino, un camino por el cual tal vez no vuelva a pasar...

¿Me abrirías?
¿Si fuera Jesús, le abrirías?


viernes, 23 de noviembre de 2007

Viendo


Realmente no tengo casi tiempo para mantener el mismo ritmo que tenía con mis blogs. Tengo tantas experiencias que podría escribir 5 o 6 "post" diarios, no se asuste, pero el tiempo es limitado.

"Post" Rescatado

Siendo espectadora de la vida de quienes pasan a prisa y otros sin importar que el tiempo, como dicen por ahí, es oro, veo que cada cual es un mundo complejo y distinto. La vida la llevamos en carreras constantes como si 24 horas no bastaran para vivir.

Los cristales de mi ventana en una ocasión estaban opacados por el sucio acumulado, entonces yo, como cruel humana veía todo del mismo color, la misma tonalidad. Y un día de lluvia me enseño que no eran todo aquello que yo veía lo que estaba sucio u opaco sino la ventana por la cual estaba apreciándolo. Luego de la lluvia la cristalera quedó limpia y mi corazón aprendió a no dejarse llevar por lo que los ojitos persiven, pues a veces nuestra ventana es la que esta opaca y aparenta que todo lo demás está sucio.

Al mirar por mi ventana, fijo la mirada al deslice de las nubes, los árboles, busco tratar de conseguir el pajarillo que me regale su cántico y en los viajeros, que van y vienen, la sonrisa, la sonrisa de Dios, en los labios de un niño.

jueves, 15 de noviembre de 2007

10 de junio


Existen historias cuyos finales aun no se han terminado de escribir.
Que hermoso que este haya sido nuestro caso. Te amo Mo' ...

La vida, los números...
una docena de personas
asomando sus cabezas entre la multitud
buscando divisar si entre uno y otro
aparecía su ser amado.


- Creo que la alcanzo a ver . Sí, es ella

Olvida el ramo de rosas rojas que le ha traído, la emoción es tal que los demás desaparecieron. El vuelo había sido normal, el avión de cuando en cuando tomaba vacíos. Los nervios, como en cada despegue, la traicionaban. Había llegado al aeropuerto pocos minutos antes de que saliera el vuelo. Entre nervios, sustos, revisaron el equipaje en la DUANA.

Entonces supo que había llegado el momento de mayor debilidad, la despedida. Cuando la ayudo a colocar una de las maletas a la rampa para ser revisada sus ojos se cruzaron y por primera vez tuvieron miedo de lo que encontraron el uno en los ojos del otro. Ahora como decirle hasta pronto, no me quiero ir, pídeme que no lo haga, no me dejes ir así. No tuvo el valor para mirar sus ojos nuevamente y en un momento fugaz se dirigió a la puerta de aquel túnel donde se volvía todo oscuro. Ya a lo lejos, cuando no podía ver sus ojos, detuvo el apresurado caminar para buscarlo detrás de aquellas puertas de cristal. Allí estaba, y aunque no podía ver sus ojos, su corazón le revelaba que lloraba, no con el llanto fatídico sino con aquel que sólo tu otra mitad puede sentir y percibir sin siquiera ver.

Comenzó a caer nieve, lluvia, truenos y sus ojos parecían cascadas en protesta. Lo perdí, le susurraba la conciencia, me perdió le decían los demonios dormidos.

-Volveré, son sólo dos meses.
- Sé que tienes que ir y no seré quien te detenga a algo que debes hacer- fueron sus palabras cuando le comunicó aquella tarde de primavera sobre el viaje.

Las semanas siguientes fueron un tanto arduas, pues el tema de momento a momento sin decirse salía en la conversación. No paraba de llover, aquel 10 de junio, ella jamás sería igual. Dejaba su tierra, corazón, sueños y lo dejaba a él.

- Pasajeros favor de colocarse sus cinturones, que en unos minutos comenzamos el despegue. Se aferraba a la ventanilla. Allí comenzó a ver como el azul y el verde cautivaba la mirada de aquellos turistas que compartían el mismo vuelo. Buscaba los coches y pensaba que él estaba en uno de ellos. La vista se le perdió en aquella gama fabulosa de verdes compaginados, llamado Cordillera Central.

Cuando sólo se divisaba agua, mar y el avión dirigido al norte, siempre al norte sintió que se perdía. -La volveré a ver, podré estar tan cerca de ella que incluso compartiremos el mismo respirar. De esta forma pudo controlar su llando y los turistas de piel rosada brindaron conversación en casi todo el vuelo.

No hubieron mayores complicaciones, veía como las alas del avión trapazaban las nubes. - Welcome to Baltimore... y despertó del sueño de ojos abiertos, sintiendo ser más extranjera que cualquiera que estaba a bordo.

Sus ojillos verde aceituna, no ha cambiado nada y esa sonrisa que siempre contagia la acompañaba. La abrazó y el tiempo se detuvo, el mundo dejó de girar, las manecillas se cayeron.

De camino a la casa sólo pensaba en él, cómo estará y en el ring, ring de su pronta llamada. Contestaba muy poco al interrogatorio de rutina, sólo respuestas precisas y sin detalles. Allí estaba, como jamás antes esperando una llamada telefónica. Aquella llamada jamás llegó. Comenzó a envejecer tan deprisa y sin discreción desde aquel 10 de junio. Todo se quebró aquella noche.....

- Llegó Fernando, es hora de ir al aeropuerto... despertó del sollozo, se incorporó, desde la cristalera vio por primera vez caer la nieve del invierno del 1999.

(No recuerdo la fecha de cuando lo escribí, pero ha pasado bastante tiempo)

lunes, 24 de septiembre de 2007

Tal cual



Dando un paseo, tomando aire puro, contemplando la naturaleza, mis pasos me guiaron a las orillas de un río no familiar. Sus aguas cristalinas, el sonido del murmullo provocado por el roce y choque del agua con las rocas era una melodía exquisita. Las flores silvestres, vestidas de gala, adornaban los surcos de aquel arroyo.

Me despojé de mis zapatillas y deslicé mis pies a sentir la frescura de aquellas aguas. Un movimiento sobresaltó aquella tranquilidad, un movimiento cercano. Por un instante sentí cierto temor, hasta que fue entonces que lo vi, un hermoso cervatillo se acercaba a saciarse su sed. Sonreí, pues por primera vez gozaba de la compañía de un ser tan hermoso. Pensé por un instante que mi presencia también le habría sorprendido y se iría. Para mi sorpresa allí estaba sumergiendo sus ágiles patas en el arroyo que comenzábamos a compartir. Al parecer se percató que no dejaba de mirarlo y fue cuando su mirada y la mía se encontraron. Cuanta paz había, compartíamos una armonía y descubrí el respeto de la naturaleza con cada ser.

Realmente no sé el tiempo aproximado que nuestras miradas se quedaron fijas pues parecía que el tiempo se hubiese detenido. Con su peculiar brinco cruzó hacia el otro lado del arroyo. Allí frente a mí se reposo entre un verde chispoteado de lágrimas blancas. ¿Sabía que no le haría daño? o ¿sólo se arriesgaba en un instinto poco usual?. Lo observé, tranquilo, quieto, respirando toda aquella dicha que brindaba el lugar. Emulé su acción y me deslice en aquel verde, dibujé en las nubes, respiré profundo envolviéndome en todo aquello que me rodeaba. Mis pies se hicieron los suyos y recorrí todo aquel lugar con seguridad, naturalidad y sabiendo que pertenecía a él.

Al abrir los ojos, me percaté que el tiempo no se había detenido y busqué al cervatillo a ver si todo fue un sueño, mas no lo encontré. Tomé mis zapatillas, corté dos lágrimas vivas de la orilla, las enlacé en mi cabello y me dirigí a la casa, pero una sensación extraña me hizo voltear a ver nuevamente el lugar, allí estaba haciendo con su cabeza un gesto de reverencia, saludo y complicidad. No dudé que todo fue cierto y tal cual.

martes, 18 de septiembre de 2007

Sapito en medio

Va el sapo en su recorrido buscando la charca más cercana. El hecho de imaginarse sumergido en el aquel estanque le produce una sensación de ensueño. Se deleita pensando en la frescura de esas aguas cristalinas que le brindarán uno de sus mayores placeres.

Va el sapito en su típico brinco. Saltando, saltando, como quien va a conquistar una meta anhelada. Sigue en su trayecto y la fantasía lo embarga. Sonríe pensándose en aquel hermoso lugar que estaba a punto de alcanzar. Cierra sus saltones ojitos y en un breve instante sueña una vida junto al fenomenal estanque.

Sssssssssssssssssssn! Pshhhhh! No se dio cuenta que se aproximaba un coche y no despertó de su fantasía.

Moraleja:
1.) Los sapos no fantasean a mitad de la carretera sino terminan aplastados.

2.) Si vas a fantasear procura tener los ojos bien abiertos y no hacerlo en medio de la carretera.

3.) No sólo de fantasía viven los sapos.

4.) Ya sabes que fue lo que ocurrió, cuando en medio de un camino te topes con un sapo espachurrado, no es un sapo espachurrado simplemente fue un sapo soñador con los ojos bien cerrados.

5.) Muchos humanos tienen genes de sapo. ¿Será que salieron del sapo en vez del mono como afirmaba Darwin?



Nota: Este "post" había sido publicado en mi antiguo "blog", para aquel entonces ni lectores tenía.

*Dibujo realizado por Rocío