lunes, 10 de febrero de 2014

Poema: En la brecha / Mariano Riera Palmer


¡ Aquí estoy, en la brecha! Nadie intente
que ceje una pulgada en mi camino:
no doblo ante los déspotas la frente,
ni tiemblo ante los golpes del destino.

Y nunca me veréis ante el soborno
Cual vencido que rinde su homenaje;
No quiero la maldad en mi contorno,
Ni el poder me seduce con su traje.

Con todo cuanto el bien exhibe escrito
Mi espíritu en el mundo se recrea,
Y se envuelve en la luz de lo infinito
Con el ropaje augusto de la idea.

Si el reptil en sus giros por el suelo
De su baba espumosa deja rastros,
Como águila caudal dirijo el vuelo
A la región serena de los astros.

No temo a la calumnia ni a la envidia,
Y al cobarde malvado tengo pena:
Las torres que levanta la perfidia
Se deshacen lo mismo que la arena.

De la pasión no temo a los pantanos,
Aunque en ellos germine la impostura;
Lo mismo que el diamante son mis manos
Y el lodo no mancilla su blancura.

El arrastrar un fardo de miseria
bien poco importa a la existencia mía:
mi culto no se rinde a la materia,
ni es mi altar miserable hipocresía.

No envidio la grandeza ni la Gloria;
Tributo admiración a la grandeza,
Y de la Gloria canto la Victoria
Con el astro inmortal de la nobleza.

No desprecio al humilde : él es mi hermano,
Mas al servil y al opresor fustigo;
A todo el que me acepta doy la mano
Y bien por mal devuelvo al enemigo.

El odio mi conciencia no ha manchado;
Que en mi pecho no prende esa semilla,
Y ante el dios del deber tengo inclinado
El corazón, la frente y la rodilla.

En la lucha feroz que las pasiones
Sostienen con mi ser a cada instante,
Aunque rudas me embisten cual leones,
Las destroza mi aliento de gigante.

Y cuando el triunfo logro en la contienda
Y coronan mi frente los laureles,
Los consagro gustoso como ofrenda
A los hombres que al bien han sido fieles.

Es mi lema el amor; el bien mi guía
Admiro las virtudes y el talento
Que alumbra como el sol a medio día
El espacio sin fin del pensamiento.

Para colmar mi anhelo yo quisiera
Ver de los parias la coyunda rota:
Si a conseguirlo suficiente fuera,
Yo trocara en mil dardos cada nota.

Si hay quien intente en el oprobio hundirme
El perdón le prodigo a manos llenas,
Y de calma procuro revestirme,
Trocando en miel la sangre de mis venas.

Admito como dogma verdadero
De la Razón el inefable arrullo,
Que la virtud empieza en el lindero
Donde acaba el dominio del orgullo.

El estruendo del mundo y sus placeres
Arriban vagamente a mis oídos,
Y el concierto gentil de los deberes
Proporciona a mi ser gratos sonidos.

En defensa del débil presto acudo;
De dignidad fabrico una trinchera;
La justicia es mi espada, el bien mi escudo
Y la virtud me sirve de bandera.

Con la fe y el trabajo el hombre alcanza
Todo cuanto de Dios recibe el beso:
La luz de la Concordia y la bonanza,
El sol de redención y de progreso.

¡Y así estoy en la brecha!¡Nadie intente
que ceje una pulgada en mi camino:
no doblo ante los déspotas la frente,
ni tiemblo ante los golpes del destino!











sábado, 1 de febrero de 2014

Carta de Oscar a Karina (Carta # )

Las manos en el cristal: Aire fresco de la Patria
  Por Oscar López Rivera / 32 años encarcelado
 
 

Querida Karina,


Cada visita que recibo desde Puerto Rico es una bocanada de aire fresco.

Eso sentí hace poco, cuando me visitaron los líderes independentistas María de Lourdes Santiago y Juan Dalmau, dos jóvenes que representan a una nueva generación de luchadores. Ambos son pensadores críticos, personas educadas y sensibles, con sólidas raíces familiares. La visita fue más significativa aún por la fecha: 11 de enero, lo que nos permitió celebrar juntos el nacimiento de Eugenio María de Hostos.

Compartieron un buen rato conmigo y hablamos de la difícil situación por la que atraviesa la Isla y la ausencia de respuestas reales para resolver la crisis. Pero en ningún momento se mostraron pesimistas respecto al futuro. Al contrario, ambos tienen una gran fe en nuestro pueblo.

Estuvieron por primera vez en Chicago y quedaron impresionados con el trabajo comunitario y político que se está realizando en esa ciudad, y el compromiso que muestran las nuevas generaciones de puertorriqueños y latinos en general. Les dije que era crucial que ellos se mantuvieran en contacto con la diáspora puertorriqueña, en Chicago y en las demás ciudades, para construir puentes de entendimiento y apoyo, y para nutrirse de las experiencias de todos esos boricuas que han tenido que emigrar. Hablamos largo y tendido de los desafíos que enfrentan todavía muchos de ellos, siendo víctimas del racismo y la marginación. El odio y el miedo a veces se utilizan contra nosotros debido a nuestra desventaja social y política. No obstante, a pesar de todo, hemos ido forjando unas comunidades cada vez más alertas y vigorosas, y creo que en eso estamos teniendo éxito.

También se interesaron por mis experiencias en la cárcel. Son demasiadas en casi 33 años que he pasado preso. Pero una cosa quise que supieran y que le transmitieran a mi pueblo: desde el momento en que llegué a la prisión me prometí a mí mismo que no dejaría que los carceleros influyeran en mi carácter, y que tampoco permitiría que las condiciones tóxicas y deshumanizantes del cautiverio amargaran mi vida. Me propuse dedicar mi tiempo a lograr unas metas. Y, en vista de que el tiempo es precioso e irrecuperable, decidí vivir con la mayor intensidad posible, aun detrás de las rejas. Desde entonces, desde el momento en que entré en la primera celda de la primera cárcel donde estuve he sido fiel a esos principios. Lo he sido incluso en las peores condiciones, que son las largas temporadas que he pasado en confinamiento solitario.

Les conté a María de Lourdes y a Juan algo que te he dicho a ti otras veces: el patriota Oscar Collazo, de cuya muerte se cumplen veinte años el próximo mes de febrero, ha sido siempre una gran inspiración en mi vida y su recuerdo me ha dado fortaleza en los momentos más duros. Llegué a Leavenworth veintitrés meses después del excarcelamiento de Oscar Collazo e Irving Flores Rodríguez, que habían estado en esa misma prisión. Alguna vez había tenido la oportunidad de hablar con Oscar y oír sus experiencias, sus consejos para capear las tormentas y sobrevivir todos los años que tendría que estar encarcelado. Las palabras de Oscar Collazo, que eran las de un sabio, caían en mis oídos como bendiciones. Si me lo propongo, puedo escuchar su voz suave, cálida, llena de ternura, que habla desde esa única dimensión de los hombres escogidos. La memoria de esa voz siempre logra apaciguarme.

Al final, María de Lourdes y Juan me contaron sus proyectos y los exhorté a que continuaran haciendo lo que ellos creen que es correcto, manteniéndose alejados del sectarismo.
Cuando llegó la hora de despedirnos hubo mucha pena de ellos y mía, y pude ver el dolor en sus ojos. Pero en el abrazo que nos dimos me transmitieron una fuerza y una solidaridad increíbles.
Mantente fuerte tú también, Karina.

En resistencia y lucha, tu abuelo
Oscar López Rivera



Publicada del 23 de enero de 2014
Por el periódico : El Nuevo Día
http://www.elnuevodia.com/cartadeoscarlopezriveraasunietakarina-1696982.html

jueves, 23 de enero de 2014

Receta: Bizcocho de PANA (pastel/torta de panapén)


Unas verdades sean dichas ...

1.  La receta que les voy a compartir la copié de una promoción que regaló el plan MMM.  La receta es original de Carmen E. Rodríguez López

2.  Todavía no me he dado a la tarea de realizarla (triste verdad) pues la había perdido y apenas hoy organizando unas cosas la encontré.  Por eso me decidí también a compartirla con ustedes y colocarla en el blog.

Ingredientes:
- 8 onzas de mantaquilla
- 1 1/2 tazas de pana majada
- 4 1/2 cucharaditas de polvo de hornear
- 4 huevos
- 1 1/2 tazas de azúcar
- 1 taza de leche
- 1 cucharadita de vainilla

Procedimiento:
- Cierne los ingredientes secos (harina, sal y polvo de hornear)
- Separa las yemas de las claras. 
- Enciende el horno a 350 grados F y engrasa un molde.
- Bate el azúcar y la mantequilla hasta que tenga una consistencia cremosa. 
-Añade las yemas, batiendo bien e incorpora la vainilla.
- Agrega la pana majada y la mezcla de harina alternándola con la leche (empieza con harina y termina con harina) y combina bien.
 -Bate las claras a punto de nieve y añadelas a la mezcla anterior. 
-Vierte la mezcla en el molde engrasado y colocala en el horno a 350grados F por 45min o hasta que al insertar un palillo de diente salga limpio.

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Recomendaciones:  
Para reducir el contenido de azúcar y 
calorías utiliza un sustituto en lugar de azúcar regular y
 también puedes sustituir la leche entera por leche baja en grasa.
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Otra receta cuyo ingrediente principal es la pana (panapén)
Receta: Budín de pana (panapén, mapen

sábado, 18 de enero de 2014

Receta: Buñuelos de plátano maduro

Ingredientes 
2 tazas de plátanos maduros hervido y majado
2 cucharadas de mantequilla
1 huevo (separada la yema y la clara)
1/4 taza de leche
ralladura de limón
sal a gusto
5 cucharadas de harina de trigo
1 cucharadita de polvo de hornear
canela a gusto
aceite (para freír)

Procedimiento
Hierva, escurra, maje y mida hasta obtener 2 tazas de plátano.
Bata la yema del huevo y añada a la masa junto con los demás ingredientes.
Bata la clara hasta que se quede espumosa y vierta sobre la masa uniendo en forma envolvente.  
Deje reposar por diez a quince minutos.
Fría por cucharadas y escurra en papel absorbente.
Polvoree con azúcar y canela y sirva con sirop, melao o jalea.



*Esta receta la copié de unas anotaciones que tenía mi abuela
cuando se reunía en SERVICIO DE EXTENSION AGRICOLA

domingo, 12 de enero de 2014

A Oscar, después del 6 de enero y antes del 11

Ya sabemos que estos que vivimos, son momentos, días, años, duros y difíciles. Y para todos ellos deberíamos tener a mano las palabras más que adecuadas, necesarias, para ayudar, un poco al menos, a aliviar el dolor de quienes sufren. El lunes pasado, seis de enero, Día de Reyes no monárquicos, Oscar López Rivera cumplió setenta y un años de edad y  treinta y dos y demasiados meses, de encarcelamiento. El lunes pasado, seis de enero, un grupo de personas celebraron el nacimiento de Oscar López Rivera ocurrido en San Sebastián, en Río Piedras. No cantamos las Mañanitas que cantaba el rey David, aunque estoy segura de que el calendario ya tiene fecha reservada para el día en que cantaremos más que Mañanitas, himnos y alzaremos banderas, y las estirpes condenadas a tantos siglos de coloniaje tendremos una segunda oportunidad sobre la Tierra.

Es cierto, cada año que termina nos abre uno peor. Y no es aberrante pesimismo esta afirmación. Es producto nefasto del no menos nefasto siglo que nos ha tocado vivir. El siglo de los adelantos científicos. El siglo de los adelantos científicos que no acaban con la injusticia ni el hambre, la espectacular tecnología que aminora las distancias y distancia las cercanías, de las plagas incurables, de la doble y triple moralidad, de la estupefaciente publicidad, de la verdad a medias (hoy en calcetines), de la libertad y la revolución dictadas por la moda. De los propósitos comunes que se han convertido en malestares comunes.

Todos los países, todos, llevan su propia crisis a cuestas. Pero a la cabeza, Estados Unidos de América. Los estados unidos, sumidos; hundidos. Todo por la cotidiana soberbia de hacerse creer a sí mismos, y con la necia necesidad de convencer al resto del mundo, de que son el paradigma del paraíso terrenal. Paraíso inundado de temores que debido a ellos se ha inundado de prisiones. No es madre-patria ni padre-patria este país del Norte que no está con sus hijos: los indios renegados, los negros marginados, los deambulantes maldecidos. A los “latinos” expatriados, a los boricuas encarcelados, los acogieron en su seno paramaternal.

¡Pobres jueces del imperio! cumplen y luego imponen para celebrar sus efemérides cuando en realidad celebran sus infernales fondos monetarios, su enfermiza banca totalitaria. Esas que asignan la mirada torva de un calendario ahistórico y falaz.

Sin embargo, en nuestro calendario, este último seis de enero, el más reciente, se salió del almanaque el Día de Reyes para conmovernos y movernos. Para llevarnos hacia Oscar y traerlo a él a nosotros. Para sacarlo de esas mazmorras en que no está su corazón. Para devolverlo a la misma tierra que tampoco tiene en sí, a Eugenio María de Hostos que nació en enero también. Y me pregunto ¿cuántos patriotas más nos debe el calendario? ¿Cuántos que como Hostos, se vieron obligados a abandonar su patria por la cárcel del exilio y ¿cuántos más como Oscar la abandonaron para padecer la nefasta dualidad exilio-cárcel?

Tal vez no importan tanto el seis de  enero ni el once de enero en este, ni ningún calendario. Tal vez (nadie ha visto lo suficiente) como le escribió Hostos a Ruiz Belvis: “… la orgía de todos los errores; la edad de oro de todos los egoísmos e individualismos repugnantes; la omnipotencia universal del oro; el carnaval de la indignidad y la injusticia; el endiosamiento de la barbarie”.

Tal vez porque Hostos llamó a Ruiz Belvis “amigo de sus ideas” Oscar López también lo es. Tal vez nos decidamos a dar la vuelta de hoja definitiva en el calendario ya tardío de nuestra historia y también prohibirles la prisión ¡para siempre! a nuestros y nuestras patriotas. Tal vez todo esto me viene de las cárceles en que visité a Alicia, a Luis, a Ricardo, porque no pude decirles que al estar con ellos no estuvimos acompañados solamente por cámaras y guardias sino que estaban todos los demás junto a ellos, y yo no salí tan oronda porque no salí sola de allí.

Tal vez es porque yo no los ayudé lo suficiente a salir de la prisión que me hago creer que esto que escribo puede ayudar un poco a Oscar. Tal vez sea él quien me ayude como yo no lo ayudo a él. No estoy segura. Me amparo en Hostos. Porque, como él dijo: Los momentos pasan; pasan con ellos los hombres; pero siempre llega el día de la victoria para la justicia. Que no la vea el que por ella ha sucumbido, eso ¿qué importa? El fin no es gozar de ese día radiante; el fin es contribuir a que llegue ese día.

*La autora es nieta de Eugenio María de Hostos.

Tomado de la pagina 80grados.net
Publicado el 10 de enero de 2014
http://www.80grados.net/a-oscar-lopez-rivera-despues-del-6-de-enero-y-antes-del-11/
 

martes, 7 de enero de 2014

Rescatado: Nadie responde

¡ Buenas tardes!

Toca la puerta y con paciencia espera una respuesta de quienes moran en ese hogar. Sin lugar a duda hay gente en la casa pues las luces encendidas y hasta da un olor a pastel recién horneado lo confirman. ¿Será que tal vez no han escuchado?  Toca nuevamente la puerta. Solo quiero que me escuches una vez más. Ya sé que no abrirás. Ha comenzado a llover y vuelvo por el camino por donde llegue. Pasa un coche y cambia la tonalidad de mi ropa al salpicarme. Sigo pensando en ti, en tu actitud, en si ya no volverás a invitarme a pasar. La lluvia continua corriendo y se mezclan con las lágrimas que han comenzado a nacer, surcandome la piel.

No respondes, entonces ¿qué debo entender?. No quieres hablarme, ni verme ni escucharme. Entonces ¿por qué tu llamada? o ¿será acaso que fue parte de mi sueño el haber escuchado esta madrugada tu voz?

No comprendo, no te juzgo, no quiero pensar. Ni conclusiones, ni críticas .... solo resta el murmullo de las gota saladas al  caer en el camino, un camino por el cual tal vez no vuelva a pasar.


©(dtd)

miércoles, 1 de enero de 2014

De Oscar a Karina (Carta # 14)


Navidad en Terre Haute

Querida Karina,

Hace muchos años, cuando eras todavía una niña, quisiste saber si “en mi casa” teníamos árbol de Navidad. Lo que llamabas “mi casa” era ya entonces una pequeña celda. La única que tengo todavía.
En esa ocasión, cuando me preguntaste por el arbolito, te dije la verdad: no teníamos, pero yo pintaba uno que colgaba en la pared y que me acompañaba durante la Nochebuena, la víspera de año nuevo y hasta el seis de enero, que es la mejor fiesta que celebrábamos en San Sebastián, la de los Santos Reyes. Ya me acompañará esta vez, en ese amanecer simbólico, el mismo arbolito que dibujo con brillos y destellos, con gratitud y cariño por mi gente, tan valiente y solidaria durante todo el año.
Para mí han sido meses de grandes sorpresas y emociones. Puedo decirte que he crecido en humildad. Siento un respeto inmenso por mi pueblo, por todo lo que han hecho para que me excarcelen. Tienen un corazón lleno de compasión y amor por la justicia.

He comprendido, además, que tenemos el principal recurso para algún día transformar a nuestro pequeño archipiélago: el tesón, la fuerza para erradicar el racismo, y la inteligencia para contribuir a la creación de un mundo justo.

Siempre he creído que debemos celebrar cada momento que es significativo no solo para nosotros, sino para los demás. Donde estoy, no hay nada parecido a una fiesta navideña. En los años 80, estuve en una prisión donde trataban de recrear un ambiente distinto, con grupos musicales que visitaban la cárcel y dulces propios de la temporada. Pero más tarde, cuando fui trasladado a otras prisiones, ese trato especial desapareció. Aquí, en Terre Haute, nos dan una comida algo distinta por Navidad y otra por Año Nuevo. El tipo de alimentos que ponen, sin embargo, no va con mi dieta vegetariana.
Durante esta época trato de compartir recuerdos con otros puertorriqueños e hispanos en general. Cuando nos lo permiten, nos reunimos; conversamos y nos hacemos chistes; evocamos las navidades que tuvimos en nuestra niñez. Yo recuerdo constantemente las de San Sebastián, el día cinco era doblemente alegre: me preparaba para la llegada de los Reyes Magos (recogíamos hierba para los camellos) y me preparaba para mi fiesta de cumpleaños, que coincide con el Día de Reyes. En pocos días cumpliré 71. El tiempo pasa rápido, aunque en la cárcel nos parezca lento. Tú ya has alcanzado la edad que yo tenía cuando partí a Vietnam. Yo era también muy joven, con menos años de los que tiene actualmente tu mamá, cuando me recluyeron en el primer «gulag», aquel aciago mes de mayo de 1981.

El próximo seis de enero, por ser mi cumpleaños, prepararé una comidita y pediré permiso para hornear unos bizcochos. Somos cuatro puertorriqueños, dos colombianos y un cubano, junto con otros cinco (norteamericanos), que se unirán a la celebración. Aquí en prisión, cuando había más puertorriqueños en mi unidad, el día era más divertido. Pero ahora es distinto, los puertorriqueños están en otras unidades y no nos vemos a menos que coincidamos en las actividades de la iglesia. Es una fecha importante para mí; me acuerdo de la Patria en que nací, me acuerdo de mis compañeros, de mi familia, de toda esa gente que quisiera abrazar. Da risa, pero me acuerdo hasta de mis primeros cumpleaños, los que me celebraban mi mamá y mis hermanos con regalos humildes, pero que ahora, en la distancia, son los más valiosos que puedo concebir: una camisita, un carrito de madera, una pelota…

Con todo, será mi cumpleaños más esperanzado, el más luminoso que recuerde, sabiendo que la gente de mi pueblo sigue esperándome con fe.

En estas Navidades, Karina, y para el año nuevo, te mando un beso lleno de patria, intensidad y dolor.
En resistencia y lucha, tu abuelo,

Oscar López Rivera


Publicada por EL NUEVO DIA
28 de diciembre de 2014
http://www.elnuevodia.com/cartadeoscarlopeznavidadenterrehaute-1677257.html